¿Vive Latino, el mejor festival nacional?


El Festival Iberoamericano de cultura musical Vive Latino es uno de los más importantes a nivel nacional y de Latinoamérica, ¿quién no lo sabe? Eso es de conocimiento público, pues se ha ganado a pulso y a lo largo de los años su lugar, ya sea porque ha abierto las puertas (y lo continúa haciendo)  a bandas emergentes, dándoles la oportunidad de mostrar sus propuestas a grupos masivos de gente, pero también a bandas consolidadas en la industria musical.

Por otro lado, el Festival Vive Latino también se ha encargado de abrir su panorama al grado de que incluye entre su cartel  a algunas bandas Internacionales (no necesariamente de Latinoamérica) tratando de ampliar su oferta y llegar a otros sectores de la población que muchas veces rechazaban el “Vive” por sólo incluir bandas locales o de otras partes de América Latina.  Sin embargo, los organizadores han logrado captar las miradas de  personas de esos sectores al incluir otras agrupaciones europeas, norteamericanas, etc.,  además de ampliar al duración del festival gracias a que cada vez se integran más músicos a su cartel.

Nadie niega todos esos logros, pero debo señalar que pese a todo eso hay personas (entre las que me incluyo), que se rehúsan/rehúsamos a vivir la experiencia, –y no es que les importe cubrir cada uno de los gustos de cada parte de la población– pero considero, por lo que he visto a través de los canales que trasmiten el evento (ya sea de internet o televisión de paga), que aún hay factores de esencial importancia por los cuales no me animo a asistir a uno de ellos y hay gente a la que tampoco ha logrado llegar el “Vive”, dejando de lado la diversidad de personas que llegan a ir, pues así como el festival ha sido incluyente con las bandas y músicos, también lo es con la variedad de personas que asisten a él, lo anterior genera que muchas personas etiqueten y critiquen el festival, pero en lo personal no es lo que verdaderamente debe ser tomado en cuenta para asistir o no.

Mis motivos van en otro sentido, porque pienso que la palabra “Festival” no se limita a un espacio, ni a un grupo de bandas que asiste a ese espacio, sino que va más allá, es decir, una especie de fiesta en la que las temáticas deben de ser variadas año con año, además de ofrecer a sus espectadores las mejor experiencias musical y sensorialmente, esto encierra otras cosas de las que hablaré a continuación:  Como siempre en México nos tenemos que resignar con los precios de este tipo de festivales que no son coherentes con los servicios que se ofrecen, ni con todo y su gran oferta musical, que si bien se ha acrecentado, siguen queriendo que la gente se conforme con bandas que pueden ver gratis en otros foros alternativos (no todas), o bandas que año con año se estancan sin preocuparse por brindar algo distinto a su público (nuevamente, no todas), músicos que cada año forman parte del festival y ya no son sorpresa.

Entonces me llegó la siguiente pregunta a la mente: ¿La gente no merece más y mejores ofertas musicales, culturalmente hablando?  Quizá esto sea el principal motivo por el cuál me niego a asistir y seguro muchas personas también lo hagan así, probablemente también habrá quienes piensen que si no he vivido la experiencia mis argumentos pueden tener menos valor que el de una persona que sí ha frecuentado el “Vive”, pero ésta es una perspectiva de alguien que ha llegado a ir a muchos otros festivales, tan diversos y distintos entre sí, que ha ampliado la forma en cómo se concibe y cómo “debería” ser un buen festival, evidentemente todos han tenido tanto sus cosas buenas como las malas, pero he llegado a disfrutar mucho en cada uno de ellos la propuestas musicales, los espacios en los que se han llevado a cabo (porque eso también hace que las personas nos sintamos a gusto al ver a nuestras bandas favoritas en un espacio ad hoc), la calidad en su sonido, los servicios (como baños, espacios para la venta de alimentos y bebidas, de descanso, atención médica, etc.), los precios en algunos de estos servicios,  y obviamente la variedad en sus ofertas musicales, que simplemente son distintas entre sí.

Considerar cada uno  de estos elementos podría ayudar a mejorar las condiciones del evento, pues nunca hay que confiarse en que se tiene  lo mejor sin trabajar en ello, ser autocríticos es un factor importante para cambiar los puntos débiles.  Pienso entonces, que al Vive Latino aun le falta mucho para llegar a ser lo que una gran cantidad de gente llama “El mejor Festival de México”, si bien han hecho un buen trabajo hay cosas que no deben perder de vista, pues gracias a su público se ha convertido en gran medida en lo que ahora es. Las audiencias también se han encargado de enaltecerlo, pero también de ser el principal juez.

 

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