Internet, la nueva calumnia contra @EPN


Las opiniones se combaten con opiniones, no hay la menor duda. Siempre he pensado que lo mejor que se puede hacer ante las calumnias, lo mejor y tal vez lo único, es ignorarlas. Y estoy convencido de que las ofensas dañan al que las lanza, no al que van dirigidas.

Lo menciono porque en las redes sociales hay muchas opiniones, es decir, debate más o menos correcto, pero tristemente son más abundantes las calumnias y las ofensas.

En varios lugares del mundo desarrollado se castigan las malas prácticas en las redes sociales. Inclusive ha habido cárcel para los tuiteros que se pasan de la raya agrediendo a personas inocentes.Es famoso el caso de dos usuarios británicos de Twitter encarcelados por acosar a dos mujeres. Twitter colaboró para hacer posible tales aprehensiones y ha colaborado en otras y lo seguirá haciendo. Una empresa responsable no podría hacer lo contrario.

Creo que soy capaz de soportar calumnias y ofensas. Al menos, hasta el momento no me ha dañado, ni psicológica ni moralmente, nada de lo que se dice de mí. Y se han dicho bastantes cosas.

Pero si un tuitero, con sus expresiones mentirosas, daña a alguien, tiene que ser sancionado. Punto.

La amenaza si no perjudica al amenazado no es un delito. Pero si produce un daño, así sea solo psicológico, se castiga con cárcel.

La calumnia dejó de ser delito en algunos códigos penales, pero si causa un quebranto económico a la persona que la recibe, esta última puede exigir al agresor una indemnización en dinero.

Hay ahora en México un proyecto para regular internet. Qué bueno que exista.

Los que se oponen a la regulación, tanto los que lo hacen por no entender nada como aquellos a cuyos intereses políticos conviene el desorden actual, han armado una campaña contra el presidente de México, Enrique Peña Nieto. Dicen que la iniciativa que EPN envió al Senado plantea limitantes a internet como censurar contenidos y la posibilidad de bloquear la señal durante concentraciones públicas bajo el argumento de la seguridad nacional.

Antes de continuar, hay que decir que el gobierno de México es de los que menos solicita información a Facebook acerca de sus usuarios. Apenas 221 solicitudes contra miles que han hecho otros países, sobre todo los más desarrollados. Es decir, el gobierno mexicano no acosa a la gente que utiliza las redes sociales de internet.

Ni la acosa ni la acosará con la iniciativa que tanto molesta a algunas personas en Facebook y Twitter.

Lo único que se busca es poner orden. Es todo. Eliminar o prohibir contenidos de internet que dañen a las personas no es “censura”. Ni puede ser reprochable intentar impedir que las redes sociales se usen para atentar contra la seguridad nacional.

¿Puede alguien oponerse a censurar fotografías de pornografía infantil o de pederastia en internet?

Por cierto, en Facebook y Youtube, y hasta en Twitter, la “censura” existe. ¿Lo sabrán los defensores de una libertad absoluta en internet que, desde luego, no existe?

En Youtube, los videos para mayores de 18 años solo los pueden ver personas que están registradas y que demuestren que ya han pasado de esa edad. Youtube tampoco distribuye contenido “inapropiado”, como pornografía o muertes violentas. Y, desde luego, si el propietario de un video, digamos una película o un juego de futbol, no quiere que Youtube distribuya sus imágenes, Youtube no lo hace.

Facebook es todavía más estricto en sus exigencias. Nada de sexo, desnudos, muertes, etcétera. Hasta Twitter, que es lo más parecido a la anarquía, censura pornografía.

Ojo, las empresas como Twitter, Facebook, Yotube, etcétera ya colaboran con muchos gobiernos para castigar a los que abusan en las redes sociales.

Es bueno regular el internet, lo entiendan o no los tuiteros que hoy se rasgan las vestiduras. Ojalá EPN no dé marcha atrás.

Ojalá EPN recuerde lo que decía la señora Margaret Thatcher: “La misión de los políticos no es la de gustar a todo el mundo”. Es decir, los gobernantes tienen que hacer lo correcto, les guste o no a los usuarios de Twitter y Facebook.

La misma señora Thatcher dijo que ninguna causa ha sido ganada bajo el lema: “Estoy a favor del consenso”.

Ni la iniciativa sobre el internet ni, desde luego, ninguna otra de las reformas que ha planteado Peña Nieto ha sido posible buscando el consenso.

Vuelvo a la Dama de Hierro: el que tiene la intención de gustar a los demás, transige sobre cualquier cosa en cualquier momento, y por lo tanto no consigue nada.

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